El secretario gremial de CAME consideró que al detalle del informe de CAME se agregan otros elementos, tanto económicos como logísticos, sean nacionales o internacionales, “en donde se observa como la pandemia potenció los mismos y nos ha llevado a esta dura realidad”.

 

El dirigente sostiene que los antecedentes valen para este análisis. “Por ejemplo, la pérdida de capital de trabajo en la cadena productiva tras las fuertes devaluaciones de los años 2018/19, fue el panorama con el cual arrancó la Argentina antes de la crisis de salud mundial. Por ello, el comienzo de la pandemia en China, generó un retraso en sus entregas por 90 días como mínimo, y todavía no están normalizadas“.

En este sentido, González explica que “la mayoría de las industrias nacionales dependen de materias primas directa o indirectamente procedente del gigante asiático. Esta situación, sumada a que la misma pandemia provoco que las industrias sin producir se consumieran todo el stock de seguridad y sus clientes o distribuidores también. Las aperturas parciales del sector industrial provocan faltantes parciales que impactan en el producto final. Las restricciones a las importaciones. La vuelta de las licencias no automáticas, paso a ser un gran inconvenientes en algunos rubros e incluso a la hora de adquirir repuestos e insumos importados. La pandemia cambio hábitos y prioridades, provocando demandas imprevistas en algunos rubros”.

Para González otro indicador económico a tener en cuenta fueron las especulaciones por el tipo de cambio. “Clave en los grandes jugadores, aquellos pocos que manejan la formación de precios en el país. Las restricciones en la compra de divisas provocan sobre stock en algunos sectores (demanda ficticia)”.

“Sin embargo, ese capital de trabajo necesario para mover el engranaje de las industrias también se vio duramente afectado, principalmente por los contagios de Covic19 en líneas de producción, lo cual hizo retrasar la fabricación y por ende entregas de productos terminados“, advirtió y agregó “el virus resultó sumamente dañino, porque ese menor volumen de producción se debió al alto nivel de ausentismo#.

Para concluir, el dirigente gremial reflexionó “a simple vista, todos estos elementos en su sumatoria llevaron a tener un alto impacto negativos en la mayorías de las empresas pequeñas y medianas de todo el país. En líneas generales, los desafíos a futuro se presentan en tener en cuenta todos estas situaciones cuando se piensa en la necesaria reactivación de una economía nacional que requiere de políticas mas activas y menos parches”.

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