El astro de la historia del fútbol mundial murió hoy, y este miércoles 25 de noviembre de 2020 será un día recordado por siempre. Según se confirmó, se descompensó y sufrió un paro cardíaco en la casa que habitaba en el barrio San Andrés de la zona de Tigre, en el norte del Gran Buenos Aires. Su corazón ya no resistió y no pudo ser reanimado por los médicos que se acercaron hasta el lugar en nueve ambulancias. Su velatorio se realizará en el hall de ingreso de Balcarce 50, a partir de mañana. Muy pocas figuras fueron despedidas masivamente en la sede del Gobierno: la última vez, hace diez años, fue con de Néstor Kirchner.

La noticia de su fallecimiento la confirmó su abogado Matías Morla y al lugar llegaron inmediatamente su exesposa, Claudia Villafañe, y sus hijas Dalma y Giannina, quienes viven en el mismo barrio y fueron las primeras en arribar. Más tarde, también se acercaron las hermanas. El primer médico que socorrió a Diego fue un vecino, que integra el equipo médico del Delta Rugby Club. Luego, llegaron patrulleros y pusieron una cinta a unos 50 metros de la casa para evitar las concentraciones.

Alrededor de las 13 se conoció la noticia que dejó en shock total al país. Maradona había dejado la Clínica Olivos el pasado miércoles 11 de noviembre, después de ser operado el martes 3 para extraerle un hematoma subdural. A partir de ahí, Diego siguió con la rehabilitación en una casa alquilada, que estaba especialmente adaptada para que pueda continuar con su tratamiento por su adicción al alcohol.

La noticia de la muerte modificó toda la agenda en la Casa de Gobierno. El primer contacto con el entorno del jugador lo hizo el subsecretario de la Presidencia, Miguel Cuberos. La llamó a Claudia Villafañe y le dijo que el Presidente estaba “a disposición” de la familia y que le ofrecía “todas las posibilidades” para despedirlo, inclusive la Casa Rosada. “Será donde quiera la familia”, enfatizaron en el entorno del Presidente.

A la espera de una respuesta del círculo íntimo de Maradona, se comenzaron a registrar los primeros movimientos en la puerta principal de la Casa Rosada. La orden fue desarmar los andamios y obradores que había en la entrada de Balcarce 50, que se habían montado para hacer refacciones en el lugar. Una decena de obreros dejaron en pocos minutos el espacio casi totalmente despejado. También se acercaron al edificio miembros de la productora La Corte, encargada de transmitir muchos de los actos oficiales.

El Presidente suspendió su agenda hasta el viernes. Tenía programadas actividades mañana en la provincia de Santa Fe y el viernes en Chaco. “Ya está, cambió todo”, dijo un portavoz oficial en medio de la conmoción por la noticia, que provocó lágrimas en algunos de los colaboradores presentes en el edificio.

Fuente: La Nación

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