El pasado domingo 23 de agosto, la familia Zalazar vivió una jornada difícil, de mucha desesperación y angustia. Es que el humedal natural, ubicado en Corrientes 1664 de Resistencia, fue escenario de uno de los tantos incendios tan recurrentes como preocupantes que se dan tanto en la ciudad, como en la provincia. Muy cerca, la vivienda de los Zalazar quienes, con baldes de agua primero y la colaboración de los bomberos después, debieron enfrentar el fuego. 

La situación fue publicada por DNIChaco.com

 

La experiencia dejó varias sensaciones para esta familia, entre ellas la de agradecimiento y reconocimiento para esos héroes que a diario arriesgan su propia vida voluntariamente por apagar un incendio y por salvar otra vida

 

A continuación publicamos la carta de la familia Zalazar para los Bomberos Voluntarios del Cuartel San Fernando:

“Queremos expresar nuestro reconocimiento, agradecimiento y apoyo a todo el cuartel voluntario de bomberos, el trabajo solidario, sacrificado y de riesgo que hacen no tiene retribución material que los aliente y menos no hay palabras que pongan en valor tamaño desempeño para con la ciudadanía de Resistencia y a veces otras localidades aledañas  que no cuentan con un cuerpo de bomberos.

Al mediodía  del pasado 23 de agosto, un domingo que parecía transcurriría en paz, nos dimos cita la  familia directa de mi papá, para almorzar, en estos tiempos de pandemia, donde todos estuvimos restringidos para las visitas familiares. Que por esas causas impensadas del destino, tuvo su razón de ser, estar constituidos en el domicilio, ya que entre todos pudimos ayudar a frenar consecuencias irreperables.

El patio de la casa donde se produjo el hecho, es una extensión de un humedal natural  y  se ubica en Calle Corrientes 1664, a media cuadra de la escuela de Policía, Don Julio Zalazar que además es muy conocido por ser un hacedor de arte y que le gusta compartir su espacio verde, orgulloso de su hábitat, cuidando de la armonía y la limpieza que como dicen sus amigos,  ese lugar es un oasis  de  totorales y tacuarales, de duendes que ambulan en el patio de la Laguna Avalos.

Hoy todo eso como muchas lagunas más y campos, son la imagen de la decadencia humana, la terrible degradación, el daño y muerte a la naturaleza,  no caben dudas y menos sentido de tanta quema indiscriminada y sin verdaderas medidas de salvaguarda por tantos organismos existentes del Estado. Duele ver tanto vandalismo  reiterativo, y cada vez los estragos o las consecuencias son mayores tanto a nivel ecológico como consecuencias materiales planetarias.

El fuego provocado, dicen que lo hacen para usurpar terrenos, de manera tan inconsciente, por todos los daños que genera este tipo de incendios, donde el fuego aumenta de manera descontrolada, llevando todo a su paso, con el viento norte de la jornada agitando y la vegetación reseca, fácilmente se expandió la llamarada, que inició en la Av. Rivadavia, pero que en cuestión de pocos minutos el humo ganó el cielo, la gran atmósfera gris, las cenizas disparadas por el aire y el viento norte expandiendo más y más el fuego, en cuestión de quince minutos estábamos rodeados de  llamas de hasta cinco metros, con la desesperación llamando a los bomberos desde nuestros celulares, y con baldes de agua que apenas si humedecían la tierra.

Como mandados por Dios, por seres cósmicos, en el momento preciso y oportuno, aparecieron con  el camión rojo de auxilio, con bomberos y policías. Notable la valentía y claridad mental como así también el excelente trato humano, en medio de la desesperación y del agobiante humo, una bombera, que quedó sellada en nuestra mente, María Gómez, jefa del cuartel Dpto San Feranando, quien manejó toda la situación con calma y elocuencia. Sacó a mi papá del peligroso momento y de la línea de fuego, coordinó el siniestro y entre todos lograron apaciguar tremendo incendio que pudo haber consumido una casa y el sacrificio de toda una vida familiar.

Personas anónimas, sencillas, con vocación de servicio y con tanta valentía, que con responsabilidad y compromiso hacen dignos los espacios del estado, que no necesitan una conferencia de prensa para visibilizar su tarea,  en este caso los cuarteles de bomberos y que penosamente no tienen tal vez el merecido prestigio y reconocimiento que los funcionarios de turno aprovechan para instantes de fama y oportunismo.  Pero que gozan de un verdadero y genuino reconocimiento social y comunitario.

Trabajadores que ponen en peligro sus vidas y salvan otras, vayan para ustedes nuestro total agradecimiento, como así también el de todo el barrio, ustedes que se dedican al bien comunitario y que no reciben ni el pago ni beneficios por su loable,noble ,incuestionable e irremplazable misión de amor, todo nuestro respeto y admiración.

Quedamos dispuestos a prestar una colaboración para el cuartel, donando una obra de arte creación especial de mi papá Julio Zalazar, para recaudar fondos para lo que consideren necesario, que de seguro sabemos tendrán prioridades y urgencias”.

Atte. – Sol Zalazar DNI 24.297.543, Martin Zalazar DNI 26.267.029, Felipe Zalazar DNI 30.791.610, Julio Zalazar DNI 7.925.481, Mabel Cantero DNI 11.820.690 y Maia Denise Yoda DNI 34.379.957

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