La seguridad social en un círculo vicioso

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Por Cr. Livio Fernández – Secretario General Policías Autoconvocados por un Salario Justo

 

La puja por los recursos de la seguridad social no cesa. El larguísimo rosario de quejas y reclamos de los afiliados tampoco. Entre ambos hay un espacio muy estrecho para la decencia, el respeto a las normas y la transparencia en la gestión.

Ríos de tinta se han escrito sobre el plus “ético”, pero nadie pudo ponerle el cascabel al gato. Sigue más vigente y más caro que nunca. Dejó de ser un adicional, para convertirse en el ingreso principal de los prestadores, en medio de una puesta en escena de las corporaciones políticas y gremiales que se tiran el fardo por incumplimientos mutuos del convenio prestacional. Y así suma y sigue el plus.

Mucho se dijo de los seguros de vida truchos. La única solución que apareció es la industria del juicio. Nadie hizo la cuenta que es peor el remedio que la enfermedad y tal vez todavía son pocos los que demandan.

Y tanto se habló del déficit previsional. Este sigue creciendo y devora mes a mes los superávit simulados de la obra social y del seguro. Pero como esto ya no alcanza, el Gobierno implementó préstamos por Decreto, que junto a las compensaciones de fondos convirtieron en letra muerta el blindaje constitucional, la autonomía y la autarquía del Instituto. El Gobierno maneja las transferencias de fondos con mano de hierro y minimiza la asistencia financiera.

Se agitó una y otra vez el peligro de la armonización del régimen previsional con la Nación. Ni la enmienda del artículo 75 de la Constitución pudo frenarlo. La nefasta política salarial de los montos en negro está logrando armonizar cada vez más y sin que nadie haga nada. Los jubilados, retirados y pensionados ganan cada vez menos con relación a los activos. El 82% móvil del régimen general se aleja cada vez más. Y por ejemplo la tasa de sustitución de un agente de policía es actualmente del 67%, debido a que el activo cobra en negro el 33% y esto no se computa en su haber de retiro.

Los directorios pasan y las deudas quedan. Los balances truchos siguen publicándose sin que nadie repare en ellos. No se respetan las normas contables profesionales vigentes. Hay omisiones de rubros, cuentas y transacciones. No se sabe el resultado real del ejercicio. No hay informe de auditoría externa ni dictamen de los síndicos.

Por lo visto, a la seguridad social del Chaco le falta mucha rebeldía y le sobran complicidades.

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