Ética y Política en la función pública

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Por Alejandro Armoa – Abogado – Comisionado del Comité Nacional de Prevención de la Tortura en representación de las provincias

 

En las antiguas civilizaciones tanto en Oriente como en Occidente encontramos autores que señalan la estrecha relación entre ética y política. En Occidente, uno de los más grandes sabios de la antigüedad fue Aristóteles. Este autor junto con otros de sus contemporáneos no concebía la política separada de la ética. Ética y política son una mancuerna que avanza hacia un mismo fin: el bien supremo del hombre.

Este sabio griego enseñó en sus escritos que todos aquellos que aspiren a ejercer cargos políticos deberían pasar primero por la ética, saber noble que permite conocer la naturaleza humana, las distintas costumbres así como las formas para manejar el carácter y comportamientos de los miembros de una comunidad. Conocimiento indispensable que debe dominar todo político que aspire a gobernar, pero gobernar bien.

Uno de los procesos más visibles de la Argentina luego de la crisis del 2001 fue la reivindicación de la ética en la política. Decantando las barbaridades inhumanas que dejo el liberalismo en 200 años de construcción cultural. Metiéndose en las entrañas de instituciones progresistas para acomodarlas al “turno de la orden”.

Y su oxígeno democrático de plantear políticamente para evitar errores del pasado. Allí está la esperanza republicana

La ratificación de deberes irrenunciables que deben ser el estandarte de toda mujer y hombre que pretenda incursionar en la función pública. Política como ética, que sostenga la frente limpia y el deber sano para que los gobernados sientan que quienes definen los destino de un país lo van a hacer como se venían comportando en la vida.-

Allí radica la medula de la cuestión, por eso los concursos y los antecedentes. En una argentina que reivindica LA LEY MICAELA como sostén de que los hombres se concienticen sobre la violencia de genero. Como asimismo sin tener que andar por la vida dando explicaciones de lo que hizo fuera bueno o malo. Por eso se reivindica en todo concurso el respectivo antecedente de no ser deudor de créditos alimentarios.-

Restan muchas reflexiones, hoy preocupado me interrogo: ¿encontraremos la mancuerna del bien supremo del hombre? O dejaremos que ¿la ética siga divorciada de la política en un proceso de años? Les dejo UN BUEN DIA pensando sin embargo que el sistema política va a dar cuenta de quienes levantan la mano por el divorcio

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