Mientras más argentinos se interesan por tramitar residencia en el Uruguay, la Cámara de Diputados de ese país aprobó este miércoles una ley que aumenta los beneficios para los extranjeros que prefieren optar por tributar en este país sobre sus ingresos generados en el exterior. Amplía lo que se conoce como “vacaciones fiscales” de cinco a diez años.

Pese a las restricciones sanitarias de este año debido a la pandemia, entre el 1° de marzo y el 31 de agosto las autoridades de Migraciones registraron 80.039 ingresos de ciudadanos argentinos. El ingreso por barco es de una vez por semana, pero la mayor cantidad de argentinos ingresó por el puente binacional que está entre Gualeguaychú y la ciudad oriental de Fray Bentos. Desde el 13 de marzo, Uruguay solo permite el ingreso de ciudadanos uruguayos, o de extranjeros que tienen residencia en el país.

Los registros de la Dirección General de Impositiva (similar a la AFIP argentina) indican que en lo que va del año, hasta mitad de agosto, se tramitaron 1341 residencias fiscales, entre los que figuran ciudadanos y empresas de la Argentina, pero no hay discriminación por nacionalidad.

Consulado en Buenos Aires

El consulado uruguayo en Buenos Aires tenía cerca de 1000 pedidos de residencia y está actualizando las cifras, porque en medio de la pandemia ha sido complejo realizar trámites. Había centenares de pedidos en suspenso en consulados de provincias argentinas.

En tanto, la Cámara de Representantes aprobó este miércoles el proyecto de ley enviado por el presidente Luis Lacalle Pou para mejorar las condiciones de residencia fiscal para extranjeros. Como los diputados hicieron algunos cambios al texto, el proyecto vuelve al Senado para aval final, lo que será un trámite sin debate, y enseguida irá a Casa de Gobierno para la promulgación como ley.

“El Uruguay ofrece un país de puertas abiertas con una política migratoria que otorga un marco de seguridad pública, jurídica y económica para todas las personas extranjeras que deseen radicarse” y es “intención del Poder Ejecutivo impulsar una política de estímulo a la inversión como instrumento idóneo para la generación de empleo y mejora del bienestar general”, dijo Lacalle Pou en la fundamentación de este proyecto.

En ese sentido, la normativa vigente establece que una persona que adquiera la calidad de residente fiscal uruguayo pueda optar por tributar, para los “rendimientos del capital mobiliario, originados en depósitos, préstamos, y en general en toda colocación de capital o de crédito de cualquier naturaleza”, en tanto provengan de del exterior, el Impuesto a la Renta a los No Residentes (IRNR) por el ejercicio fiscal en el que configuren la residencia en Uruguay y durante los cinco ejercicios fiscales siguientes. La nueva ley amplía la opción a partir del ejercicio fiscal 2020.

En primer lugar, aumenta de 5 a 10 años el plazo de lo que se conoce como “vacación fiscal”. En segundo lugar, habilita la posibilidad de que quienes configuren la residencia fiscal, tributen el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a la tasa del 7%.

Para argentinos con inversiones en exterior, aportar por régimen uruguayo es mucho más beneficioso que hacerlo en su país, aunque para ello no solo es necesario que logren residencia fiscal en Uruguay, sino que además logren aval para desligarse de los tributos en su país.

Fuente: La Nación

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