El primer choque desde 2019, ya que el año que se fue anteayer no tuvo al partido más importante de la Argentina en su calendario. Y si bien no tiene la importancia de aquella final trunca de la Libertadores de 2018 en el Monumental que desató el mayor escándalo por violencia en el fútbol en nuestro país cuando la final debió mudarse a Madrid, el Gobierno de la Ciudad no quiere que se produzca ni el más mínimo incidente.

 

Por eso armó un dispositivo de seguridad que dobla la cantidad de efectivos que se venían utilizando para los partidos sin público del torneo local y de la Copa Libertadores y que dispondrá de 200 policías en los alrededores de la Bombonera más 40 agentes de prevención y tránsito en esa zona, pero también un número importante en las inmediaciones de la concentración de cada uno de los equipos y fundamentalmente un acompañamiento imponente en el traslado del micro de River desde el hotel de Puerto Madero donde se aloja hasta la cancha, para no pasar ningún sobresalto.

 

El operativo dispuesto por el Comité de Seguridad tendrá su señal de largada a las 15,30, seis horas antes del encuentro, con un anillo ampliado de seguridad que cubre un 50 por ciento más de superficie que, por ejemplo, el último partido de Boca por la Copa frente a Racing. Esto fundamentalmente se decidió tras ver cómo se habían aglomerado hinchas xeneizes en los alrededores de la Bombonera para festejar el triunfo contra el equipo de Sebastián Beccacece.

 

Y mucho más teniendo en cuenta cómo cambió dramáticamente la situación del coronavirus en la Ciudad de dos semanas a esta parte, con un aumento del doble de casos y una orden estricta que bajó desde el Gobierno: si queremos que la gente no se reúna en situaciones masivas es clave desalentar la movida que puede darse en el superclásico. Por eso también se armó un sistema de seguridad grande en los hoteles Hilton e Intercontinental, donde se alojan ambos planteles, para disuadir a los hinchas que lleguen hasta allí para despedir a sus equipos.

 

Esa parte del operativo si bien estará centralizada en el Comando de la Policía de la Ciudad, quedó a cargo de las comisarías comunales. En cambio, será un equipo especializado de Infantería y hombres en moto los que acompañaran el trayecto hacia la Bombonera a la ida y de vuelta a las concentraciones tras el partido, para disuadir a cualquier barra que intente generar un clima bélico en el trayecto.

 

Por otro lado habrá un estricto control del programa Tribuna Segura que identificará a quienes están autorizados a ingresar, más que nada teniendo en cuenta que frente a Inter de Porto Alegre, en el partido de vuelta que le dio el pase a Boca a octavos de final, se labró un acta y se inició una causa contra la seguridad de Conmebol y el club y un sumario interno policial porque hubo en dos palcos presencia de gente que no estaba autorizada a estar en el estadio. Y creen que si eso ocurre en el superclásico será un escándalo, por lo que se extremarán las medidas.

 

Por último, también cuenta el tema de las banderas que generalmente se ubican en los cuatro costados de la cancha. El Comité de Seguridad sólo autorizó aquellas que tienen un responsable con nombre y apellido, incluyendo claro está las de la barra. Así las cosas y aunque sea un partido a puertas cerradas, el súper que abre 2021 tiene máxima alerta y seguridad.

 

Fuente: Infobae.

 

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