Frente a los cuestionamientos de la Conferencia Episcopal y del arzobispo Víctor Fernández, el presidente electo dilataría la remisión de su proyecto de ley al Congreso hasta las próximas sesiones ordinarias para evitar así un roce politico con la iglesia y el Papa Francisco.

Alberto Fernández conoce la historia secreta que justifica las frías relaciones entre Francisco y Mauricio Macri, y juró que no repetiría sus errores en la construcción de una relación política, institucional y diplomática con la Santa Sede. Macri se equivocó cuando planificó su primer encuentro con el Papa, mejoró en la segunda reunión y todo colapsó al habilitar la discusión parlamentaria de la ley del Aborto.

A diferencia del Presidente, Fernández tiene sintonía ideológica con el Papa y jamás se enfrentaron sobre temas seculares o eclesiásticos. Francisco y el presidente electo coinciden en la participación del Estado para reducir los índices de pobreza, marginalidad y desempleo, y habilitó a Cáritas, a los “curas villeros” y a ciertos movimientos sociales a sumarse a la batalla contra el hambre que se anunció hace unos días en Puerto Madero.

Alberto Fernández se había proclamado “un activista de ponerle fin a la penalización del aborto” y adelantó que ni bien sea gobierno iba a elevar un proyecto del ley al Congreso. El anuncio causó reacciones en la Iglesia Argentina y en Santa Marta, y una intensa discusión política en las oficinas del presidente electo en Puerto Madero. 

“Vamos al asunto: valoro la capacidad del presidente electo, Alberto, y espero que pueda levantar y pacificar el país. Pero me llamó la atención leer que enviará inmediatamente un proyecto de ley para avanzar en el aborto. Teniendo en cuenta lo que él dijo creo que hay que hacer dos aclaraciones: una cosa es despenalizar a la mujer que ya abortó y otra cosa es legalizar el aborto. La realidad es que casi ninguna mujer va presa por haber abortado. Despenalizar sería simplemente blanquear esa situación. Pero otra cosa es legalizar el aborto libre, facilitar el aborto para quien quiera hacerlo por cualquier causa”, opinó el arzobispo de La Plata, Víctor Fernández, frente al anuncio periodístico del presidente electo.

El arzobispo Fernández, “Tucho” en el mundo eclesiástico, es amigo del Papa y juntos escribieron algunos de los documentos de la Iglesia más importantes de los últimos años. El arzobispo es vertical y cuestionó al presidente electo en su cuenta de Facebook tras un contacto en el Vaticano.

Al inesperado cortocircuito con la Iglesia argentina y el Papa se sumó un abrupto debate en las oficinas de Puerto Madero. Los principales consejeros de Alberto Fernández, que asumirán el 10 de diciembre como ministros, secretarios de Estado o legisladores nacionales, opinaron que fue un error que adelantara su decisión de debatir la ley del aborto “cuanto antes”.

El presidente electo escuchó los argumentos de los futuros miembros de su gabinete,y estudia la posibilidad de morigerar su decisión política de enviar la ley de Aborto “tan pronto lleguemos”, en alusión al momento de su jura como Presidente de la Nación. Alberto Fernández pretende ahora concentrarse en los anuncios económicos, y después analizar cuándo remitirá su proyecto de Aborto a la Cámara de Diputados.

Fuente:infobae.com

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