Foto: Política Argentina

Alberto Fernández no modificará su decisión política de apoyar y enviar al Congreso la ley de legalización del aborto pese a la decisión de la Iglesia Católica de convocar a una misa para el próximo 8 de marzo en la Basílica de Luján. La iniciativa será anunciada oficialmente durante la Asamblea Legislativa del 1° de marzo, y la pretensión política de la Casa Rosada es lograr su sanción definitiva durante las sesiones parlamentarias 2020.

Fernández considera que el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo amplia los derechos en el país y no implica una afrenda política a Francisco. En una reunión entre ambos, días atrás, Francisco había manifestado un apoyo explícito a la posición de Argentina ante el Fondo Monetario Internacional.

Esta misma perspectiva de los hechos se tiene en las cercanías del Papa, que ya sabía que Alberto Fernández continuaría con su decisión de remitir al Congreso la despenalización del aborto y avanzar en un separación progresiva del Estado y la Iglesia Católica.

La Iglesia católica convocó para el próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, a una misa en la Basílica de Luján adonde se exigirá la protección de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural”, bajo el lema “Sí a las mujeres. Sí a la vida”.

La convocatoria al oficio fue realizada por el presidente del Episcopado, monseñor Oscar Ojea; el vicepresidente primero, arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, cardenal Mario Poli; el vice segundo, monseñor Marcelo Colombo, y el secretario general, monseñor Carlos Malfa.

Antes de la convocatoria, hubo llamados desde Buenos Aires a Santa Marta. Y la respuesta fue simple y escueta: hacer lo necesario para defender la posición de la Iglesia Católica. Argentina es uno de los pocos países de Occidente que no tiene ley de aborto. Por ejemplo, en Italia (colindante del Vaticano) y en Francia, la despenalización es un derecho positivo aprobado hace más de 40 años.

La convocatoria a la misa en Luján no sorprendió al Presidente. Alberto Fernández pasa sus horas pegado al celular, y desde Buenos Aires llegó la información sin escalas. Sucedió anoche, cuando estaba terminando una jornada intensa, repleta de sensaciones política y personales: la entrevista con Emmanuel Macron y su exposición y reportaje publico en SciencesPo, adonde insistió con la decisión de enviar al Congreso la ley de despenalización del aborto.

“En la Argentina el aborto es un delito. Es un extraño delito donde casi nunca se condena a ninguna mujer por aborto, pero todos sabemos que el aborto existe. ¿Cuál es el problema de que exista un delito de aborto? Que todo aborto se vuelve clandestino y en la clandestinidad el riesgo de vida y el riesgo de salud de la mujer se potencia”, sostuvo el Presidente en Sciences Po, una universidad de altísimo prestigio en París.

Durante sus últimas horas en París -mañana regresa a Buenos Aires-, le preguntaron en la delegación qué pensaba de la misa que se oficiará en Luján. “Tienen su derecho”, contestó Alberto Fernández. Y cerró citando una frase pronunciada por una mujer, periodista, que fue asesinada durante la República de Weimar: “La libertad sólo sirve cuando la pueden usar los que piensan distinto”.

Fuente: Infobae

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